Documentary projects

On the Route

Inserto en la urbe, en la capital. Desvelo, fumo, pienso. Vuelta tras vueltas, los días pasan y sigo atrapado en las vueltas. Luego, Decisión tomada. Viene el estrés, la partida y luego el relajo. Llego a destino y todo cambia. Ahora siento, mi cuerpo se convierte en una manifestación pura de la distancia. Mientras más lejos mi cuerpo siente más fuerte. La temperatura se hace presente. Si hay frío, recorre intensamente mis venas hasta apoderarse del cuerpo y si siento calor, me agobia. El viaje no es solo la distancia recorrida sino también la intensidad emocional. La mirada es curiosa, el oído se agudiza, el olfato se vuelve fuerte y el tacto recorre todo el cuerpo. Ya soy una sola materia y esta siente en su integridad. Ahora todo es una masa. Luego advierto, empiezo a ver más allá. Descanso, despierto y descubro. Me adapto al lugar pero mi cuerpo se manifiesta recordándome siempre el estar lejos. 

Mi vida ha sido así, lleno de viajes internos cuando recorro una distancia determinada. Aparecen ideas, surge el proyecto y comienzo a darle forma según las condicionantes que el lugar me otorga. Me adapto, o eso pienso. La mirada todavía no es madura. Recién he llegado, pero la manifestación de mi cuerpo se convierte en el guía, en la decisión. Cada viaje es un proceso solitario, tengo mi cabeza como mis sentidos y entran en un mood que solo siento al estar lejos, pero lejos de qué. Si ya no me considero habitante de un espacio determinado, aunque si, hay lugares donde paso mayor tiempo. Es que la rutina es necesaria, me ordena pero también me atrapa y por eso a veces necesito escapar. Cada vez más seguido pero a la vez cada vez con más miedo. Es que los años pasan. No soy el mismo, tengo más responsabilidades y objetivos por cumplir, aunque este es un objetivo también. El mundo tampoco es el mismo y avanza cada vez más rápido. Cuanta dualidad en mis pensamientos. Debo dejar de pensar y hacer ejercicios de sentir. El ahora no es fácil. Pero lo busco hasta que al final lo encuentro y las ideas aparecen en imágenes e historias plasmadas en una cámara, en fotografías y videos. Escuchar una conversación, es parte de mi relato. Me la robo. Ahora es mía y se convierte en una parte importante de mi proyecto. Y así voy viajando. Robando conversaciones, situaciones y las plasmo en un documento. A esta altura y a mi edad he viajado bastante; estoy lleno de documentos, algunos lo llaman aprender, otros cultura. Para mí es robar algo del lugar, apoderarse de lo ajeno, de lo que uno no es parte aunque cínicamente, demuestro ser parte de eso. Pasa el tiempo y el cinismo se convierte en un camino. Al parecer tan cínico ya no soy, ahora soy parte del espacio y es real. La consecuencia? El sentir ya no es tan fuerte, empieza la costumbre y entiendo los códigos. Soy parte de estos y los sigo, pero tengo que estar de acuerdo. Esa reflexión inconsciente es aprendizaje, es vida y superación. Al parecer en el viaje algo he aprendido y de seguro cuando vuelva ya no seré el mismo.  

Así voy construyéndome, cambiando, encontrando respuestas. Vuelvo a la rutina y lentamente en el tiempo, se desvanecen algunos conocimientos. Es que es obvio, he vuelto y comienzo a adaptarme al lugar el cual me fui, pero algunas quedan. Ojalá estas sean positivas. Casi siempre lo son. En el viaje te diste cuenta de cuán equivocado estabas en algunos aspectos, por lo que cuesta volver atrás, pero mientras más tiempo pasa, el retroceso es más profundo. Ya había avanzado tanto, pero hemos creado un sistema el que se nos hace muy difícil avanzar. La verdad siempre hay que volver. Nuestra obligación ciudadana. Pero esta última vez he decretado no olvidar lo aprendido, sino empieza el desvelo, la ansiedad y nuevamente elijo partir. Vuelta tras vuelta, elijo irme. Mandar todo a la mierda. Al parecer otra vez necesito perspectiva…Ya estoy nuevamente en ruta.

On the Route le puse a este rito. Es personal y trata sobre mi viaje interno cuando recorro una distancia determinada.