En el corazón de Valparaíso, Chile, bajo la avenida Errázuriz, una de las calles más importantes de la ciudad, se esconde un secreto. No es una mina de oro ni de plata, sino una mina de reciclaje. Un lugar donde la basura se convierte en riqueza y la supervivencia es un arte.
La historia comienza en la década de 1980, en plena dictadura del general Pinochet. Un grupo de jóvenes, sin oportunidades laborales y desesperados por encontrar una forma de subsistir, se apoderó de un espacio bajo las calles del centro de Valparaíso. Con ingenio y determinación, convirtieron el lugar en un centro de reciclaje, donde podían recoger y vender materiales para ganarse la vida.
Más de 50 años después, la «mina» de Errázuriz sigue en funcionamiento. Los fundadores, ahora ancianos, siguen trabajando en el lugar, y las nuevas generaciones de la familia han continuado con la tradición. Es un lugar donde la comunidad se reúne, donde se comparten historias y se forjan lazos de solidaridad.
Pero la «mina» de Errázuriz es más que un simple lugar de trabajo. Es un símbolo de la resistencia y la resiliencia de una comunidad que se niega a rendirse. Es un testimonio de la creatividad y la determinación de un grupo de personas que se negaron a aceptar la pobreza y la desesperanza.
A través de fotografías realizadas con un smartphone, que recorren el lugar, este documental busca contar la historia de la «mina» de Errázuriz y de las personas que la han hecho posible. Es una historia de supervivencia, de comunidad y de esperanza en un mundo que a menudo parece olvidarse de gran parte de la sociedad.
La «mina» de Errázuriz es un lugar donde la basura se convierte en riqueza, donde la vida se vive al límite y donde la comunidad es lo más importante. Es un lugar que inspira y que hace reflexionar sobre lo que es verdaderamente importante en la vida.
Proyecto realizado con la cámara de un smartphone*